viernes, 25 de mayo de 2012

El Dr. Bartolomé Clavero en el Archivo de La Paz-Bolivia

Hoy en el Archivo de la Paz, dependiente de la Carrera de Historia de la Universidad Mayor de San Andrés, de la Paz-Bolivia, dio una conferencia magistral el Dr. Bartolomé Clavero catedrático de historia del derecho de la universidad de Sevilla, expresidente del foro permanente de las naciones unidas de cuestiones indígenas. En su intervención el Dr. Clavero se refiririó a la importancia de los derechos indígenas y los derechos humanos fundamentales, además al colonialismo y el largo proceso que significó para los organismos internacionales reconocer los derechos de los pueblos superando visiones colonialistas y que marcan un nuevo derrotero para los derechos colectivos, conferencias como ésta ponen en la mesa de debate, el derecho a la consulta libre y consertada, el tema de la intangibilidad a la hora de discutir sobre el tema de la libre disponibilidad de los resursos naturales, que hoy están en álgido debate por el tema de la carretera por el TIPNIS (territorio indigena del Parque Nacional Isiboro Secure). La presencia del Dr. Clavero en la Carrera de Historia de la UMSA, marca un hito importante que anuncia profundos cambios en la visión de la producción historiográfica en Bolivia.  

domingo, 8 de abril de 2012

LA HIPOCRECIA ECOLOGISTA, LA CONVENCIÓN DE VIENA Y LA COCA

LA HIPOCRECIA ECOLOGISTA, LA CONVENCIÓN DE VIENA Y LA COCA (parte I)
Ramiro Fernández Quisbert

Avatar la película cuestionadora sobre la destrucción de la naturaleza, Algor el dignatario de estado que advirtió sobre las posibles consecuencias del calentamiento global, son los dos episodios que hoy se suele mencionar como los llamados de conciencia al ser humano para no continuar con la destrucción de la naturaleza, pero estos llamados a la conciencia tienen matices que es necesario reflexionar, en primer lugar, estos llamados provienen de los paises industriales, posmodernos, de aquellos países que fomentaron el capitalismo salvaje que de manera irrefrenable y con un espíritu consumista destruyeron el habitat no sólo del ser humano, grupos étnicos, sino de tantas especies de fauna y flora que han sufrido extinsión y hoy ya no existen.
En segundo lugar, están los países pobres del africa, Asía y Sudamérica, que a lo largo de la historia fueron sometidos colonialmente y que al respecto de la naturaleza no vivieron grandes procesos industriales, sino los estractivos que favorecieron a la economia capitalista mundial, se vieron involucrados en este tipo de "visión de Desarrollo" que a la larga, resultó un fiasco porque se contagiaron de los postulados "ecologistas" de estos hipócritas militantes de los partidos verde de toda laya, de ecologistas hipócritas que dicen defender a la naturaleza y sin embargo a la hora de la verdad, no lo hacen, de tal suerte que, el discurso ecologista en el mundo sólo sirve para justificar otros intereses y no los de la naturaleza que se halla a merced de los intereses políticos internacional y de las grandes mafias que se dedican a tranformar la naturaleza, para producir drogas, alcoholes diversos, y grandes espectáculos donde se lavan fortunas fruto de estas acciones ilícitas.

 Parte de estas acciones de extrema hipocrecia fue condenar a la hoja de coca (fruto natural) como la responsable de la existencia de la cocaina su derivado industrializado o científicamente tratado en Europa y Norteamérica, historicamente la existencia de la coca se remonta a épocas pretéritas, en el caso andino, amazónico, mucho antes de la llegada de los españoles, portugueses e ingleses a tierras americanas. La historia de la cocaina se remonta al siglo XIX, nace como producto medicinal, pero luego, como otros farmacos deriva en el uso de la droga, en Europa y Norteamericano, batalla que nunca pudieron ganar para controlar o exterminar. Como siempre su chivo expiratorio, a lo largo de los años fue la coca, a la que se la condenó en la Convención de Viena en 1961 y hasta hoy no se le ha levantado el estigma.

La naturaleza perseguida, la hoja, el arbusto sentenciado, la coca estigmatizada, la hoja sentenciada culpable, nada más erróneo, la falsa ecuación para la comunidad internacional es verdadera "coca es cocaina", para nosotros los pobladores andinos "coca no es cocaina", por ello desde la historia reconocemos que esta planta milenaria tiene una vital importancia para nuestras culturas, no sólo en el consumo como forma natural y social, en el piccheo,  acullico o coqueo, sino en la medicina, la alimentación, las prácticas mágico religiosas. Nunca en la historia se ha visto tanta persecusión a la misma naturaleza, sin aceptar que, la coca no es culpable de que existan mafias, políticos y gurus de toda laya en el mundo que se enrriquesen con el tráfico y consumo de un derivado, la cocaina. Si en Viena se quiere condenar a la coca y sus derivados, entonces tengan el valor de atacar a la Cocacola una transnacional que ha utilizado la coca durante todo el siglo XX para producir sus bebidas, u otras industrias que en el mundo capitalista han hecho uso  y abuso de la materia prima.         

martes, 27 de marzo de 2012

DESENCUENTRO TRINACIONAL


BOLIVIA-CHILE-PERÚ: HISTORIA FRONTERIZA DE DESENCUENTRO TRINACIONAL
Ramiro Fernández Quisbert[1
Llegué a Arica y  Tacna, cerca a Cobija, Antofagasta, Tocopilla, Calama y Mejillones, con mucha expectativa, al fin y al cabo, un boliviano mediterráneo, piensa que conocer la costa que perdió el país es lo más bello. Pensé, desde luego, encontrar prosperidad, desarrollo socioeconómico, había leído y escuchado muchos comentarios sobre el despegue económico chileno. Al llegar  a la zona poco duró mi entusiasmo, me encontré con una Arica deprimida, moribunda, con industrias en debacle, con una línea férrea abandonada y estaciones vetustas llenas de polvo y sarro.
Converse con pobladores descontentos con la política de los gobiernos de turno que la dejaron en el abandono: con escasa agua potable para consumo humano, energía eléctrica, gas, gasolina, parafina carísima, y además, una Arica arrinconada  por las zonas francas de Iquique y Tacna, con poca actividad portuaria que en su mayoría es carga que proviene o esta destinada para  Bolivia.
            Las preguntas no se dejaron esperar, ¿Qué pasó en el proceso histórico de esta zona fronteriza, y que tenía que ver con la historia de Bolivia?, para ejercitar algunas respuestas  comencé a consultar información concreta sobre la zona. El primer aspecto revelador que encontré fue de un trabajo de Jorge Gumucio Granier diplomático boliviano,  el mismo que sostiene que existió una relación especial entre Arica y las zonas altiplánicas del hoy Estado Plurinacional de Bolivia, desde los tiempos de Tiwanaku y los señoríos Aymaras.
Durante la Colonia, fue habilitada en 1546 como puerto de salida para los minerales de Potosí y en 1574 el Virrey Francisco de Toledo la declaró puerto oficial para el paso obligatorio de la plata; y dispuso que en el diseño del escudo de Arica, se coloque la imagen del Cerro Rico de Potosí. En 1611, los recolectores de impuestos de la Corona en Arica, informaban:
"La base del crecimiento de Arica i Tacna fue, como es sabido la plata de Potosí i otras minas de la altiplanicie...a las que pronto se agregaron Oruro, Chuquiago i Garci-Mendoza."[ii]
Luego del establecimiento del Virreynato de la Plata en 1776, se dispuso que la Audiencia de Charcas incluido el Puerto de Arica, pase a formar parte de la nueva unidad colonial cuya capital se estableció en Buenos Aires. Por aspectos de administración y defensa eficiente de la costa sobre el Pacífico, la Corona dispuso, en 1784, que el Puerto de Arica pasara a depender de la Intendencia de Arequipa en el Virreinato del Perú[iii].
El viajero inglés Joseph B. Pentlan en su informe sobre Bolivia de 1825-1827, refiere que el libertador Simón Bolívar había planteado que tanto Tacna y Arica fueran parte de Bolivia, propuesta rechazada por el gobierno del Perú,  el Mariscal Andrés de Santa Cruz en su periodo de gobierno se opuso a este proyecto, quedando Bolivia con la única posibilidad de desarrollar un puerto en Cóbija,-Atacama[iv].
Por datos de la época de José María Dalence, evidentemente los gobiernos bolivianos impulsaron un puerto en Cobija, puerto Lamar[v], que fue cobrando importancia a lo largo de 1825-1842. Fernando Cajias demuestra que con mucho esfuerzo  se fue creando una actividad portuaria en la zona, pero  Arica siempre tenía supremacía, existía mucho movimiento comercial,  casas comerciales, inglesas, francesas e incluso norteamericana, pero además, la fuerza naval chilena y la peruana habían experimentado un gran desarrollo, mientras que la actividad portuaria boliviana no había tenido ni una escuadra  militar, sino que era fomentada por pequeños empresarios que paulatinamente fueron desarrollando una actividad comercial ligada a los mercados internacionales, mucho más en el aspecto de la importación que la exportación[vi][2].
Este entorno socioeconómico fue el que luego desencadenó la guerra del pacífico, puesto que en las zonas costeñas peruanas y chilenas comenzó a existir mucha presencia de empresas extractivas del guano  y el salitre y con ello una presencia importante de población, a diferencia de Cobija, puerto Boliviano que escasamente contaba con poca presencia poblacional y de un pobre movimiento económico. Puerto Lamar, tuvo una experiencia portuaria muy relativa hasta 1879, cuando cambio abruptamente por el curso de la invasión Chilena a territorio boliviano, a Cobija, Tocopilla, Mejillones, y también a territorio peruano tomando Tacna y Arica para sí. 
La historia de Arica, como parte del territorio chileno, comenzó en la década de 1880, bajo el tratado de Ancón de 1883  que establecía la posesión de ese territorio por Chile por 50 años al cabo de los cuales volvería a negociarse dicha posesión, lo que efectivamente sucedió en 1929, quedando Tacna con Perú y Arica con Chile. Pero el desarrollo de la zona siempre se mantuvo en incertidumbre, según el historiador Chileno Elías Pizarro fue desde 1953 en el gobierno de Carlos Ibañez, declarado puerto libre y la creación de la Junta de Adelanto de Arica que implemento el desarrollo de la ciudad, desarrollo con el que comenzó a experimentar un despegue económico, sin embargo, luego de la disolución de esta junta en 1976 en el gobierno de Pinochet, Arica entró en crisis hasta la fecha[vii]. El dato importante de todo este proceso es que Arica, al igual que en el siglo XIX, a lo largo del siglo XX, se constituyó en el puerto tradicional de exportación de minerales de Bolivia. La vía férrea Arica-La Paz permitió de alguna manera, un movimiento comercial expectable en la zona. Por las condiciones geográficas, es necesario reconocer, que Arica es el puerto natural de Bolivia o una zona aledaña a ella que se constituya en puerto libre que le de acceso al comercio libre por vía marítima.  
En un somero balance histórico se puede afirmar que Chile que tomó posesión de la zona en la guerra de 1879, sólo explotó guano, salitre y otros  minerales, en los últimos años del siglo XIX y no tuvo políticas claras para la zona todo el siglo XX. Hasta hoy la economía Chilena no pudo darle a esta zona certidumbre de desarrollo, apostó  por una política de histórico aislamiento del norte Chileno, la diplomacia del statu quo, no sólo le hizo daño a Bolivia, sino que hizo daño a generaciones de Chilenos que hoy se baten en una economía de sobrevivencia, pudo más la visión artera de unos políticos que con ideas antiquísimas sobre geopolítica y el “espacio vital”, apuestan a estrangular a los países vecinos, pero a la ves a estrangular a la economía de los ciudadanos de esta zona que son: Chilenos, Bolivianos y peruanos.
Ante una eventual ruptura de relaciones y ante el posible cierre de fronteras, un control riguroso del contrabando que llega a Bolivia, Arica y la zona franca de Iquique, se verían también muy comprometida con esta medida, ya que el flujo comercial hacia Bolivia y relativamente hacia el Perú es lo que le da vida a esta zona[viii].
Un análisis  sereno de los estrategas de la diplomacia chilena, boliviana y peruana, debería superar los impases internacionales, revisar el tratado de 1904 con Bolivia, para que Bolivia tenga libre y soberana salida al Mar y resolver favorablemente el diferendo con Perú, una política internacional adecuada y conciliadora podría articular una gran zona comercial  tripartita, cerrando las heridas de siglos pasados, pudiendo  constituirse en el centro comercial  más grande del cono sur, por donde saldría libremente la exportación de hidrocarburos, energías alternativas, pero además, los tradicionales minerales, plata, estaño[ix], dando una gran fuerza a la construcción de centros portuarios, que diseñen el futuro, pero para ello es necesario superar las mentes obtusas de los gobernantes, de la retórica boliviana, de la pragmática chilena y la picardía peruana, que no apuntan más que a cerrar las posibilidades de un crecimiento económico de incalculables resultados para el siglo XXI donde la presencia en el Pacífico enfrentará al mundo globalizado en bloques económicos y no entre países aislados.                     






Notas
[i]  Historiador Boliviano, docente de la Universidad Mayor de San Andrés, publicado en el  periódico, La Prensa, separta, 23 de marzo 2012.
[ii] Jorge Gumucio Granier, Estados Unidos y el mar boliviano, testimonios para la historia,
    http://www.Bolivia web.com
[iii] Ibid.,p.2
[iv] Pentlan B., Josehp. Informe sobre Bolivia 1826, Potosí 1975, pp.,99-110
[v] José María Dalence. Bosquejo estadístico de Bolivia, UMSA, La Paz-Bolivia, 1975, pp.,67-72 
[vi]  Fernando Cajias. La provincia de Atacama, (1825-1842), Instituto Boliviano de cultura, La Paz 1975, pp.,45-70
[vii] Elías Pizarro. Tacna y Arica en tiempos del centenario (1910), pp., 21-34, en Alberto Díaz,
   Alfonso Díaz, Elías Pizarro(Comp). Arica siglo XX: Historia y Sociedad en el extremo norte de   Chile, Universidad de Tarapaca, Arica 2010.
La junta de adelanto como entidad impulsó la remodelación urbana de Arica y la incorporación de las regiones altiplánicas. En 1964 se creó el barrio industrial, con armadurías de automóviles e industrias electrónicas destinadas al mercado latinoamericano, según las franquicias de la ALALC (Asociación Latinoamericana de Libre Comercio). La población creció junto a la construcción de nuevas obras, entre ellas, parques, hoteles, un estadio, un casino, una piscina olímpica, el puerto, el aeropuerto y la universidad.
La política de libre mercado suprimió las franquicias de la industria local y el Puerto Libre, la economía ariqueña comenzó a declinar, como en el pasado remoto el intercambio comercial en el  puerto sirvió a Bolivia y relativamente a Tacna, http://www.aricacb.com/historia_arica.html
[viii]  Hoy por hoy las relaciones boliviano-chilenas experimentan nuevamente fricciones en todos
    los ámbitos, con mayor fuerza en aspectos económico- comerciales y desde luego en el
    político  
[ix] Antonio Mitre. El monedero de los andes: Región económica y moneda boliviana en el siglo
 xix, Hisbol; La Paz.1986.

viernes, 10 de febrero de 2012

LAPIZ ROJO: una revista educativa

Hace algunos días atrás tuve la satisfacción de asistir a la presentación de la Revista Educativa, Lapiz Rojo, impulsada por un exalumno de la Normal Simón Bolivar de la Paz y de la Carrera de historia de la Universidad Mayor de San Andrés, la misma tiene unas características muy interesantes. Primero, es una publicación que proviene del área rural y a sido concebida por los estudiantes y docentes del ciclo de secundaria de las comunidades de Laja (Lugar donde se fundó originalmente la Paz en 1548), se basa en textos clásicos escritos sobre la zona en la prensa local y el segundo aspecto, es que esta basado en las investigaciones de los estudiantes en las materias de historia y otras, constituyéndose en una experiencia educativa muy significativa que es necesario emular a la hora de plantearse una educación intercultural y con contenido crítico, que apunte a los aprendizajes pertinentes y significativos, más ahora que se está hablando de un nuevo curriculum educativo con la nueva ley educativa Avelino Siñani, Elizardo Pérez, una congratulación al Profesor Miguel Ramos y sus colegas y  a los alumnos un espaldarazo que les sirva de empuje para seguir adelante en este trabajo dificil y muy sacrificado que es estudiar e intentar  entender a nuestra sociedad abigarrada sumida en permanente conflicto político en busca de reinventar  nuevos caminos para avanzar frente a poderes tan enormes a nivel mundial, regional y local. Lapíz Rojo la revista educativa.

viernes, 20 de enero de 2012

HISTORIA, EDUCACIÓN E INTERCULTURALIDAD


HISTORIA, EDUCACIÓN E INTERCULTURALIDAD
Ramiro Fernández  Quisbert
El tema de la educación y la interculturalidad hoy en Bolivia  y en  los países andinos-amazónicos de Latinoamérica  se ha puesto de moda, no hay círculo profesional o Junta Escolar donde no se hable de los tópicos que debería encerrar este  gran debate que tiene por contexto, desde luego, a las sociedades “multiculturales” o “plurinacionales”, y a su viscibilización en los nuevos procesos políticos, de irrupción de los movimientos indígenas.  
Una de las ventajas que tiene en la interpretación de estos procesos  un historiador, es haber recorrido en sus estudios los procesos sociales ocurridos a través del tiempo, llegando  a la certeza , ante este debate, de que esta es una moda más, que los intelectuales llevan a la mesa de discusión coyunturalmente haciendo denotar que están ante un fenómeno totalmente nuevo. Por nuestra parte debemos  dar pistas desde la historia para comprender el tema concreto desde esta articulación entre: la historia, la educación y la interculturalidad.  
Para los historiadores una cosa son los procesos reales, la historia con mayúscula,  y otra la interpretación, la historiografía escrita sobre la misma, eso nos  han hecho comprender los teóricos de la historia de distintas corrientes    y esto es algo esencial  de entender, pues  en la realidad cotidiana las  sociedades prehispánicas, coloniales y repúblicas, hasta nuestro días, siempre han vivido trasversalmente inmiscuidas en la práctica de la interculturalidad, entendida ésta como un relacionamiento entre culturas diversas, con valores, pautas de conducta, y hábitos diferentes, que lograron intersubjetividades plenas o rechazos que marcaron distancias entre culturas.
 Se podría argumentar que la interculturalidad es contraria a la imposición cultural, de una cultura dominante sobre otra u otras dominadas, que la interculturalidad es equilibrio, intercambio reciproco igualitario y pacífico, pero eso no es así, lo que ocurre en la realidad es una combinación, hibridación, un sincretismo que se generan  en una gran cantidad  de fenómenos socioculturales importantes que se convierten en el tiempo en  el signo de la expresión cultural de los pueblos, en sus propias identidades.
En Bolivia superando el sesgo de visiones etnocentristas: Andinas, Orientales, Amazónicas, Chacoplatenses, sabemos que nuestras sociedades y pueblos étnicos diversos han tenido en el pasado y lo tienen hoy, muchas conexiones aun no descifradas. Son conocidos los restos materiales de nuestras culturas que nos muestran las evidencias claras de estos intercambios culturales, como ejemplo mencionemos, el caso del templete semisubterráneo en TiwanaKu, donde se exhibe en sus paredes las cabezas clavas que parecen representar a distintos personajes con rasgos faciales diferentes denotando la existencia de hombres y mujeres diversos, pero que además, conviven en una sociedad pluricultural, un Estado en el que se hallan representados estos grupos humanos diferentes, étnica y socialmente.
Estos rasgos no son atributo, de los grupos humanos de Sudamérica, desde luego este dato se repite en la sociedad Azteca y la Maya, además de otros grupos culturales del Caribe y Mesoamérica. Donde algunas de las grandes culturas recibieron un influjo culturas de otros grupos humanos pequeños, permitiendo  una verdadera convivencia intercultural que, como en todas las sociedades antiguas, de todos los continentes estuvieron signadas por las luchas sociales, las guerras nacionales  y otros conflictos. En fin, los encuentros y desencuentros que parecen ser una característica universal del ser humano como tal.
En este ámbito, nadie puede hablar de sociedades armónicas y/o sociedades totalmente desequilibradas  e inarmónicas, pues  las mismas en algún momento de su recorrido histórico encontraron los mecanismos de autorregulación y convivencia intercultural, que lograron, como diría Rousseau, un contrato social.  
En los países andinos-amazónicos, hemos vivido esta experiencia de manera dramática, pues desde la llegada de los españoles portadores de la cultura occidental, se nos han impuesto valores, creencias, hábitos, pautas de conducta, cosmovisiones, con la clara y expresa intensión de convertirnos en sus vasallos, en sus servidores, intentando borrar nuestras culturas, ocultar nuestros templos, extinguir nuestras lenguas y en su afán depredador, limpiar de nuestras mentes el pasado, colonizar nuestros cuerpos y nuestras almas, homogeneizarnos como individuos a su gusto y medida y para ello, tuvieron que recurrir a la educación, un arma noble, que combinada con la dureza de la espada, sedujo, enamoró,  silenciosamente el espíritu  de nuestros pueblos.
Pero debemos afirmar que la fuerza de la naturaleza, la fuerza del imaginario colectivo de los pueblos irremediablemente, también atrapó al colonizador, con su belleza, su exuberancia, como dice Todorov, el colonizador encandilado sintió miedo ante lo otro, lo nuevo, lo bello, lo pletórico y ese temor le generó angustia, ansiedad, desatando ante lo desconocido, una acción depredadora, destructora, en un primer momento y en el correr de  los tiempos, ante la evidencia de la imposibilidad y la inconveniencia de la destrucción total, se tuvo que generar una convivencia intercultural, entre lo indio, intermediado por lo híbrido, lo blanco, que hoy, aunque lo neguemos, es el signo de nuestra existencia presente.
La cultura occidental hegemónica que inicialmente buscó eliminar al otro, al diferente, tuvo que convivir con ese otro, culturas ancestrales, pero en su accionar cobró diferentes estrategias para mantener  vigente su poder de control, así el aparato educativo, primero de la iglesia y luego de la escuela, le sirvió para este propósito, dándole un lugar secundario a las otras culturas. Creó un sistema educativo excluyente, del indio y de la mujer, y sin embargo, los capturó a través de la fe, del evangelio. Creó un sistema político excluyente del indio y del la mujer, y sin embargo, los sujetó a través del derecho, con el matrimonio y la leyes de propiedad. Así logró lo que Fanon llama  “la colonización del cuerpo y del alma”.
 La educación no sólo se expresó en el sistema educativo, sino en  la  vida cotidiana, en los quehaceres cotidianos, desde el saludo hasta el buen comer y el buen vivir a través del lujo y los placeres terrenales. Hoy la magia continua en la realidad de la vida cotidiana de nuestro país, la chola indígena viste atuendos de las princesas europeas, las antropólogas que llegan a nuestro país se visten de cholas  para identificarse con los indios,  como diría lumbreras, nosotros somos indios o mestizos vestidos a la usanza Francesa o Inglesa, con frac ó  ternos acompañados de corbatas  de última moda, que en nuestro medio es calificado como símbolo occidental.
  Será signo de interculturalidad  que   nuestras  feministas y comunicadoras que se llaman así mismas creativas, vistan atuendos  típicos  de pandillas europeas y/o norteamericanas, punk  y   rastas, copiando manifestaciones de los movimientos lésbicos europeos, y movimientos trans?. Los qullawas modernos  llevan en sus atuendos la moda heppie de los 70s y los chutas  un atuendo de torero y muchos de nuestros hermanos indígenas llevan sombreros de ala ancha de los wester del viejo oeste californiano, nuestros políticos indígenas andan con lentes Lenon, alguno que otro Bolchevique  con gorra de los obreros rusos o de la resistencia francesa o tal ves  barba  guerrillera y una gran cantidad de nuestras modelos son rubias a la fuerza  y nuestros militares con uniforme tipo alemán, inglés, francés o Norteamericano, conforman todo un complejo  social, que no es muy fácil de descifrar, que aquí no somos interculturales, o que hay que descubrir la interculturalidad para la educación, eso es falso.
Hay que reconocer que este  fenómeno de la interculturalidad, positiva y/o negativa, siempre estuvo con nosotros, siempre estuvo presente en nuestra educación, aunque como elemento de comparación maniqueista:  ¡esto es lo malo y esto es lo bueno!. Si una persona por casualidad  visita una escuela y colegio privado, de las ciudades del eje: La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, puede  comprobar, al pasar el umbral de la puerta, que tipo de valores e ideología cargan los contenidos educativos, los docentes y desde luego los alumnos, ellos no desconocen la wiphala, la conocen, pero la rechazan, reflejo de la opinión de sus padres y de sus maestros, incluso maestros de origen aymara o quechua o tupiguarani. Los jóvenes y niños de clase media ( no cristianos), conocen y aceptan, al ekeko y es más lo celebran en las challas  y en los saumerios de casas, coches, trabajos, reflejo de sus familias y de la escuela, que si tolera esta manifestación cultural, del indio hecho misterio, pero no del indio vivo. En el caso de los cristianos ni celebran al Ekeko , ni a la Pachamama, porque su fe les prohíbe inmiscuirse con falsos ídolos de barro, como reza la biblia.             
          La historia, la educación y la interculturalidad, en la práctica siempre han tenido una interrelación en nuestro país, lo que ha ocurrido, es que los pedagogos bolivianos salvo algunas excepciones estaban encandilados por la cultura occidental y mostraban por comparación al pueblo sano y al pueblo enfermo, reconocían como valores positivos, a los valores occidentales y como valores negativos a los de los pueblos indígenas y mestizos. Y esta es la tara que cargó nuestra educación. Franz Tamayo, con sus reflexiones  sobre la fuerza de la raza  y la pedagogía nacional, nos marco el camino, para acercar la educación a la interculturalidad, recuperando lo nuestro y apreciando lo otro, lo diferente.
Elizardo Pérez, en  la práctica, con la experiencia de la escuela ayllu de warizata, valoró altamente lo nuestro, lo ancestral, lo histórico, lo ritual, lo místico, la educación comunitaria, siendo ellos mestizos, su gran capacidad intelectual, les hizo comprender tempranamente la necesidad de la interculturalidad en la educación en Bolivia.
Los preceptores indígenas, a principios del siglo XX, claro que jugaron un rol muy importante en la educación, ya en las  escuelas  ambulantes  y en las  normales rurales, de los más destacados están Leandro Nina Quispe y Avelino Siñani, que apostaron por la educación indigenal, tuvieron que enfrentar esta práctica de interculturalidad en las aulas y en los núcleos, porque interactuaron con  educadores mestizos y blancos, pues el conocimiento de técnicas de aprendizaje y otros, vienen como resultado de prácticas universales y no sólo de ámbitos  culturales locales. Es necesario aceptar, que en las currículas educativas anteriores  hubieron contenidos autóctonos, propios de las culturas  ancestrales, pero estos contenidos, fueron  vaciados de su esencia, se los presentaba como meros conocimientos vernáculos, como recuerdos del pasado superado, como nostalgia de lo que fue, hasta que llegaron los redentores, del pueblo sano, a salvar a los habitantes y estante prehistóricos del pueblo enfermo, esta visión aun hoy se difunde en la enseñanza primaria, secundaria e incluso superior.
Hoy en día, la ley Avelino Siñani-Elizardo Pérez, dice  pretender cambiar esta situación, desarrollando  una visión de interculturalidad y descolonización. Pero estas innovaciones a primera  vista son de forma, piensan en el ministerio de educación que poniendo el nombre del ayudante preceptor Avelino Siñani, a la ley educativa, por ser indígena, desplazando a segunda línea al maestro mestizo Elizardo Pérez, están iniciando una innovación en la educación, no respetando la historia de este proceso, que en justicia se debe reconocer, cometen errores que apuntan a un manejo de las culturas ancestrales de manera Folklórica, así como el MNR lo hizo en su tiempo, sin preocuparse de lo esencial, a estas alturas del proceso, parece que no importa la cara blanca o la cara negra del bandolero, lo que importa es su actitud de bandolerismo, lo que quiere decir que al discurso de interculturalidad y descolonización, le falta médula, se halla en la fase de pajeo de intelectualoides, que  se despabilan en  consultorías caras, sin cosas claras, y los consultores de marras muchas veces son, amigos del amigo, sin especialidad, sin oficio, políticos de huevos, que le meten a la cosa  educativa  sin conocer un ápice del tema, pero  se  meten,  sin  generalizar, pero que los hay, los hay. Por tanto, es necesario  al hablar del tema de la interculturalidad  recurrir  a la historia, partir de la certeza de que esta  fue, es  y  será, una sociedad diversa, donde se dan en todos los ámbitos sociales procesos de interculturalidad asimétrica, muchas veces simétrica, que en un contexto mayor de las relaciones internacionales, nos hace vulnerables,  por esta diversidad de posibilidades que no  siempre generan centralidad de imaginarios, identidad y objetivos comunes, nos empuja a comprender estos procesos de interculturalidad en su médula, no en su apariencia, como moda, sino como una necesidad vital para a través de la historia, la educación basada en lo nuestro, interculturalidad, construyamos cimientos más fuertes para nuestra  sociedad, una  sociedad  autentica, donde  se valore lo uno y lo otro  y  se  supere el  snobismo de las clases medias, indias, negras, blancas, mestizas, que consumen transgénicos todos los días en las ciudades y a la vez  son ecologistas en las tabernas, o hablen de identidad, de los otros y no de la suya propia.
La construcción de una sociedad plurimulti, aunque la frase suene a slogan trasnochado de oportunistas fujuyamistas, en base a una educación intercultural y descolonizada, todavía tiene mucho camino por recorrer, pero más largo se hará el camino si no  se mejoran las políticas educativas y la práctica educativa en las aulas y fuera de ellas, saltando más allá de los teóricos oenegeros que justifican sus proyectos, con ingentes cantidades de inversión sin mover un milímetro en este gran desafío que es el verdadero cambio.
         

martes, 3 de enero de 2012

FELIZ 2012

PAZ Y FELICIDAD EN ESTE AÑO 2012 A TODOS QUIENES SIGUEN ESTE BLOG QUE PRETENDE HACER CONOCER MI PAÍS BOLIVIA Y LAS REFLEXIONES E INVESTIGACIÓN HISTÓRICA QUE DESARROLLO EN MI ACTIVIDAD PROFESIONAL Y ACTIVIDAD ACADÉMICA, AGRADECER A LOS QUE ME HONRAN VISITANDO ESTA PAGINA.
ESTE AÑO QUE SEA UNA NUEVA OPORTUNIDAD PARA CORREGIR ERRORES QUE VIENE COMETIENDO EL SER HUMANO Y PUEDA CONSTRUIR UNA SOCIEDAD DE EQUIDAD Y DE PAZ.
  

lunes, 19 de diciembre de 2011

UNA REFLEXIÓN CRÍTICA DEL LIBRO "CRÍTICA DE LA RAZÓN BOLIVIANA DE JJ.BAUTISTA"


Bautista, Juan José. Crítica de la Razón Boliviana: Elementos para una crítica de la subjetividad del boliviano con conciencia colonial, moderna y latino-americana, 3era. Edición, ed. Grito del Sujeto, La Paz, 2010.
El proceso de cambio que se inició en Bolivia con la derrota política de los gestores del modelo neoliberal ha influido para que se de un interesante movimiento cultural e intelectual en nuestro medio, así lo podemos corroborar con las conferencias de personalidades del pensamiento latinoamericano que ensayan nuevas miradas para pensar el mundo desde el sur del continente americano.
Intelectuales bolivianos ligados a las ciencias sociales y al pensamiento filosófico, en este contexto global de reflexión están produciendo material de buen nivel, este es el caso del libro que hoy nos toca reseñar y dar a conocer al público lector, se trata del libro del filósofo Juan José Bautista: “crítica de la razón Boliviana”,  que se halla en su tercera edición, siendo esta peculiaridad  un mérito en el mercado bibliográfico boliviano. El libro en sus 397 páginas de una edición cuidada,  nos presenta un  interesante ejercicio de reflexión sobre la “subjetividad boliviana”, la misma que esta atravesada según  el autor por tener: Una conciencia colonial, moderna y Latino-americana.
En base a esta triada de categorías, que funcionan  como tesis- hipotéticas, el autor inicia el  desarrolla de este trabajo construyendo  argumentos  con  una secuencia lógica que engarzan  en un cuerpo capitular  que divide al  libro en IX partes, en las cuales encontramos una introducción general, que nos da el contexto de las problemáticas a tratar, su visión del presente crítico, y el tema medular  que es la crítica de la razón boliviana, la historia de la subjetividad boliviana, la historia de la “subjetividad criollo alto peruana- boliviana”, una historia  moderna de la subjetividad boliviana contemporánea y  finalmente una reflexión sobre el presente de Bolivia frente al destino de la modernidad, lanzando algunas líneas a seguir  en el proceso de transición del pensamiento colonial a la descolonización de la conciencia nacional popular, ampliando su análisis más allá de Bolivia, contribuyendo a desarrollar una crítica de la razón latinoamericana en una búsqueda de pensar el mundo  desde América Latina.

El autor, ya desde el título nos anuncia una reflexión filosófica, así como un análisis global sobre la subjetividad boliviana. En la lectura del texto, nos podemos percatar que el autor intenta abordar la problemática boliviana desde la filosofía política, la filosofía de la historia, cuestionando repetidas veces la linealidad de la historia cronológica positivista, que piensa el mundo de forma óntica, como entes separados, sin conexión inmediata, reclamándoles a los historiadores tener una mirada más crítica, bajo  otro marco categorial, basado en una visión más holística del mundo, intentando encontrar un horizonte de sentido con carácter ontológico, la razón. Desde la filosofía, trata de pensar no sólo Bolivia sino Latinoamérica, un doble mérito porque se dice que el intelectual boliviano se mira mucho el ombligo y no levanta cabeza para tener una visión global. En el texto podemos encontrar un buen nivel de reflexión, una voluntad expresa de tener una mirada más propia de nuestra realidad.

Pero como toda obra humana imperfecta, es también bueno mostrar en el libro algunos problemas que son claves para iniciar un debate y tratar con cierto detenimiento. El autor con  buena formación teórico-filosófica y un vasto conocimiento de la filosofía de la liberación, la teología de la liberación, la teoría de la dependencia y de la descolonización del pensamiento, pues es un alumno aventajado de Dussel, Zemelman y otros, por apresuramiento comete algunos deslices que en una reseña crítica no podemos pasar por alto.
El primer problema que observamos es su falta de conocimiento de la historia y de los historiadores bolivianos que critica repetidas veces de manera genérica, sin hacer consideraciones precisas. El segundo problema, es el  manejo conceptual de la historia, pues lo hace con ligereza y cometiendo errores de la historia oficial a la que critica. El tercer problema es que en su reflexión sobre la razón boliviana se hallan confusas las posiciones ideológicas y étnicas.   
Pero veamos con más profundidad estos tres problemas del texto en cuestión:
1. La crítica de la razón boliviana, como crítica de la subjetividad boliviana, por lo menos debía tomar en cuenta a sus intelectuales más destacados en el ámbito académico de la historia, no sólo a pensadores de la política o la sociología, en los otros ámbitos de la cultura también esta una parte de toda esa construcción de subjetividad boliviana, Bautista comete un desliz imperdonable, que no cometen, los mejores exponentes del pensamiento nacional pese a sus líneas ideológicas divergentes. De la bibliografía general que presenta  excepcionalmente seis intelectuales son bolivianos: Sergio Almaraz, Silvia Rivera, René Zavaleta, Luís Tapia, Marcelo Quiroga Santa Cruz, y él, Filósofos, sociólogos, antropólogos, politólogos, otros,  desconoce a los historiadores, hace tabla raza de los historiadores, se da el lujo de hablar del Zarate Willka y de Mohoza(p.86), sin mencionar a Ramiro Condarco Morales que descubrió el personaje escondido por la historia oficial y toma como fuente a Zavaleta,  ese desliz no lo cometería el mismo René Zavaleta, que en un acto de humildad sabe que su alma mater no es la historia y que reflexiona en base a material producido por historiadores de oficio, porque él no es un investigador de fuentes primarias de archivos, porque no leyó el juicio al Zarate Willka, porque no se ensució las manos con documentación primaria de archivos, no hizo esas largas caminatas en las comunidades para recopilar datos en una investigación de campo, porque no hizo el análisis y la interpretación de esas fuentes, como sí lo hizo el autor del temible Zarate Willka. Para Bautista, al parecer los intelectuales bolivianos son poca cosa,  en su bibliografía, su historiador de referencia es Zavaleta, pero él no es historiador nato, es un filosofo de la política, un filósofo de la historia , un sociólogo, un buen teórico, más no es historiador, por ello él mismo es un asiduo lector de los historiadores, sabe tanto de Gabriel René Moreno, Arguedas, Finot, Crespo, Roca, Arze, así como de Heraclio Bonilla historiador peruano, como de Enrique Tandeter, historiador argentino, o de Silvio Zavala, historiador mexicano, que lee y cita acuciosamente.
Bautista parece desconocer la producción historiográfica boliviana, no sólo de historiadores de la modernidad, positivistas-marxistas, sino también de historiadores indígenas aymaras y quechuas, que tienen otras miradas del proceso histórico boliviano, pero además, de gente vinculada a las ciencias sociales  y a la filosofía,  mostrando su bagaje teórico en pensadores como  Hinkelammert , Dussel, Habermas, Apel, Tonni Negri, bibliografía vigente en boga, que aporta interesantes insumos teóricos sobre la subjetividad latinoamericana, pero no sobre la realidad boliviana.

Bautista no considera a los intelectuales aymaras, los que han producido mucha crítica  a la visión eurocentrista de la modernidad, desde Fausto Reynaga hasta Félix Patzi: ¿es que para Bautista los intelectuales en Bolivia son piojos tuertos, no son material para reflexionar sobre la subjetividad boliviana, sobre su propia subjetividad?, ¿ entonces que han venido haciendo pensadores como Roberto Prudencio, Carlos Romero, H.C.F Mansilla, Fernando Montes, Franz Barrios Suvelza, Javier Medina, Blithz Lozada, Felix Patzi, Raúl Prada,  Josef Estermann, y otros que tienen miradas diferentes sobre la subjetividad del hombre andino, del boliviano y la boliviana?, esa es una pregunta abierta a todos quienes creen saber y tienen algunas ideas sobre: ¿cómo es la mirada de la subjetividad boliviana de nuestros intelectuales de las diversas ramas sociales y culturales?

   2.- Una segunda problemática a señalar es el manejo conceptual de la historia que hace Bautista, por ejemplo ya en la entrada del texto ( nota preliminar) nos da a conocer de la existencia de un ayllu llamado Chuquiago Marka, la pregunta que enseguida nos hicimos fue  ¿si existe un ayllu llamado Chuquiago Marka?, las investigaciones históricas reportan ayllus en la gran marka de Chuquiago o Chuquiago Marka, este puede ser un elemento minúsculo que denota ligereza, no que el autor crea que los ayllus son unidades mayores a las Markas o los suyus, tema que analiza al interior del texto.
Lo propio ocurre con esta referencia: “los levantamientos indígenas liderizados por Los hermanos Katari y Bartolina Sisa” (259). Al parece nuestro autor asume que uno de esos hermanos Katari, era Tupac Katari, lo que es falso, los hermanos Katari, eran Dámaso, Tomás y Nicolás, notándose  su desconocimiento de la historia, elimina al hombre más importante en las reflexiones del presente, en nuestro país, Julian Apaza (Tupac Katari, su nombre de Guerra). Así como estas ligerezas podemos encontrar muchas.
Un tema más de fondo en el texto es la continuidad que le da Bautista al uso de términos tradicionales como: Alto Perú,   Lo alto peruano, que si bien aparece en los documentos de fines del siglo XVIII, es una ficción creada por la historiografía, Peruana y Argentina, para no reconocer, la existencia ya independiente de Charcas, nombre colonial de nuestras tierras, tesis que defienden desde hace años atrás, Historiadores como Guillermo Ovando, Josef Barnadas y Juan Jauregüi. Bautista copia acríticamente categorías de una historiografía interesada en  desplazarnos del escenario académico, bajo discriminación, ¿dónde está el nuevo marco categorial que el autor  pregona?.
3.  El tercer problema  es que en su reflexión sobre la razón boliviana se hallan confusas las posiciones ideológicas y étnicas, nos preguntamos si la subjetividad aymara, quechua, tupiguarani, es equivalente a la subjetividad boliviana, respecto a ello, existen posiciones encontradas, los indianistas, los indigenistas, los izquierdistas y los derechistas interpretan de manera diferente el tema de la subjetividad e intersubjetividad de los bolivianos de los grupos sociales, así que este es un punto que el autor nos abre a la reflexión pero no encontramos una respuesta convincente.   
Al autor, que sin duda es un destacado intelectual que busca la construcción de un pensamiento nuevo, bajo otros marcos categoriales más propios, le falta humildad para leer con detenimiento a sus mayores, que han hecho igual o mayor esfuerzo que él, para entender Bolivia y sus contrastes, producir un libro de tamaña envergadura sólo comparable al trabajo de Octavio Paz en el caso mexicano con su “Laberinto en la soledad”, o ha  Franzt Fanon en  “ Los condenados de la tierra”, que analiza el problema de la colonización y la descolonización,  requiere conocer a sus pensadores aunque no nos guste su forma de pensar,  porque aquel aforismo tan famoso de la editorial y librería los Amigos del Libro seguramente acuñado por Guttentag, es nomás una verdad  “no leer lo que Bolivia produce es no saber lo que Bolivia es”. Pero el lector construirá su propio criterio, este libro es una invitación al debate y la reflexión,  invito a los acuciosos intelectuales a leer este texto de crítica de la razón boliviana que busca comprender nuestro más íntimo ser social.
     Ramiro Fernández Quisbert  
 Historiador

 En distintas ocasiones llegaron a Bolivia  Enrique Dussel, Ernesto Laclau, Marta Harnecker, Hugo. Zemelman, Franz J. Hinkelammert, Immanuel Wallerstein discípulo de Lucien Febvre de la escuela histórica de los Annales en Francia, Samir Amin, intelectual Argelino que denuncio el eurocentrismo y planteo procesos de descolonización, Tonni Negri politólogo de los nuevos movimientos sociales que le han dado mucho nivel a la reflexión sobre el proceso boliviano.
Zavaleta en su libro sobre lo Nacional.-Popular en Bolivia cita a varios de Los autores mencionados, además de ser un profundo conocedor  de la literatura boliviana que es otra  fuente riquísima  para conocer la subjetividad  boliviana.
Bautista no  logra desprenderse de su anterior  trabajo y sigue manteniéndose atrapado por la temática de su libro ”hacía una crítica ética del pensamiento latinoamericano, introducción al pensamiento crítico de Franz J. Hinkelammert (2007).