domingo, 22 de diciembre de 2013

PARTICIPACIÓN INDIGENA EN ELECCIONES


COMPORTAMIENTO ELECTORAL DE LOS INDIGENAS EN
LAS ELECCIONES DE   1956[1]
Ramiro Fernández Quisbert
Este artículo aborda el tema de las elecciones presidenciales de 1956, en el marco de la ley del voto universal  promulgada  el 9 de febrero de este año, además en el contexto del proceso  de la  revolución nacional de 1952 en Bolivia. Estudiamos el comportamiento electoral de los indígenas aymaras del área rural, en su primera incursión en este tipo de justas electorales, analizamos la cobertura de participación y los resultados electorales, la vigencia  de los derechos adquiridos como ciudadanos,  nuevos actores del hecho electoral: indígenas, negros y mujeres, excluidas del sistema de voto censitario vigente hasta las elecciones de 1951.  
El objetivo del estudio es, mostrar comparativamente, los cambios que se operaron en las prácticas electorales  de los ciudadanos y de los sectores políticos, cuando irrumpen nuevos actores sociales en este tipo de justas electorales, que legitiman o deslegitiman  la presencia de propuestas políticas y de líderes políticos que obviamente defienden intereses específicos.
Para este estudio, hemos recurrido al análisis de  casos y al método comparativo, concentrándonos en la historia de dos poblaciones: Chulumani, ubicada en los yungas   y de la provincia los Andes, ubicada en la zona altiplánica, ambas en el departamento de la Paz.
El tema electoral en Bolivia  ha sido objeto de interesantes estudios, desde el punto de vista político, histórico, sociológico y desde el marketing electoral[2], pero además desde la incorporación de las TICS, a la maquinaria electoral, se  han  visto aminorados significativamente, los fraudes electorales que se producían usualmente en estos procesos.
En el campo de la historia, el tema de las elecciones, ha venido de la mano, de reflexiones sobre el tema de la ciudadanía, los derechos humanos y desde luego la lucha política que devela las pugnas de grupos sociales por controlar el poder. Para estos estudios es paradigmática la obra del historiador Alberto Crespo Rodas, “La Guerra de Vicuñas y Vascongados”, que nos muestra las primeras luchas políticas  urbanas por  controlar el poder en los cabildos y en las juntas municipales coloniales producidos en Potosí  en  1622, para ocupar cargos, que enfrentó a los españoles, Vascos y extremeños, llegándose a las armas en disputa por cooptar el poder institucional[3].
Estos últimos años los trabajos de Martha Irurozqui, historiadora española, han abordado estas temáticas electorales, concentrándose en los primeros años de la república de Bolivia, que había nacido a la vida republicana  con cuatro poderes: Poder Ejecutivo, Poder Legislativo y Poder Judicial, siendo el Poder Electoral el cuarto poder.  Irurozqui, para el caso boliviano, ha echado luces  sobre un tema que se manejaba, casi como un axioma en la interpretación histórica boliviana del siglo XIX, se decía que Bolivia era un país políticamente inestable, de muchos golpes de estado y que dominaban unas veces los caudillos barbaros y/o los caudillos letrados, que entraban a gobernar a través de la violencia y por tanto, estaban ausentes las justas electorales[4].
 Como ya dijimos, este extremo fue desvirtuado por los estudios de  Irurozqui y otros historiadores[5], que  encontraron  datos sobre varios procesos electorales en el siglo XIX, en los mismos, la participación de los ciudadanos era democrática y que por tanto los gobernantes y demás autoridades eran elegidos mediante el voto, que había justas electorales que en muchos casos derivaban en hechos violentos ante el fraude, era cierto, pero además  se  evidencia en los estudios que en esos primeros años no existía un sistema electoral definido y que sólo gracias a la constitución de 1878 del gobierno de Daza, aplicada en 1880 se implemento un sistema de partidos políticos, que dio legitimidad a los grupos de interés ha organizarse para enfrentar justas electorales, desde luego,  precautelando  los derechos y obligaciones de los electorales y de los candidatos[6].
Los procesos de ciudadanización y el voto se confunden en este sistema, porque como en toda estructura democrática, se establecen reglas del juego y por tanto, se aplica lo que se conoce como, el sistema censitario, que establecía que no todos podían votar, sino aquellos que cumplan ciertos requisitos: ser reconocido como ciudadano del Estado Boliviano,  tener cumplido s los 21 años de edad, pertenecer  a un estrato social determinado por el nivel de ingresos, por  la filiación étnica, el grado de instrucción, el sexo, todas estas variables que cobran mayor o menor importancia de coyunturas históricamente determinadas.
Los sistemas censitarios partían de un principio de exclusión y discriminación de los sectores mayoritarios; los indios, los negros, las mujeres. De la vigencia del voto censitario a  la conquista del voto universal en 1952, tuvieron que pasar varios años de lucha de estos sectores que buscaron que el Estado Republicano de Bolivia, el  reconocimiento de su condición de ciudadanía. Todos estos aspectos acompañados de una justificación de la mentalidad de  la época: No vota el menor de edad, porque no tiene la madurez suficiente para tomar decisiones. No vota el iletrado porque no tiene la capacidad de entender lo que está haciendo. No vota el indio porque su capacidad mental es reducida. No vota la mujer porque es como una niña que debe estar representada por el padre, el marido, y/o el hermano mayor[7].
El problema que nos interesa tratar en este marco general es: ¿cómo fue el comportamiento electoral del indígena, después de la promulgación del voto universal?, En ese contexto global del proceso de la revolución nacional de 1952, ¿qué niveles de participación llegó a tener el indio: como ciudadano, como elector y eventualmente como candidato?
            El voto censitario se aplicó por última vez en Bolivia en 1951, en estas justas electorales  ganó el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), representado entonces,  por  Víctor Paz  Estensoro, pero este triunfo fue desconocido por el golpe de Mamerto Urriola  Goitia, a raíz del cual se precipitó la insurrección popular del 9 de abril de 1952,  lo que catapulto al poder al MNR y sus eventuales aliados, que contaron con  la fuerza de la movilización de Obreros, campesinos, artesanos y clases  medias, estableciéndose en esa coyuntura un poder dual,  que como sostiene René Zavaleta Mercado, “.. en él  gobernaron el partido y el pueblo organizado en su ente matriz, la novísima Central Obrera Boliviana”[8]. Fue en este contexto de medidas revolucionarias: Nacionalización de minas, Reforma Agraria, que se implantó el voto universal, otorgando a los excluidos los derechos y obligaciones de un ciudadano boliviano.
Contexto político de la coyuntura
James Malloy  sostiene  que la revolución de 1952, fue una “revolución inconclusa”, que no termino de consolidarse, evidentemente la crisis económica galopante, la comibol en déficit, agotamiento del modelo del 52, empresas descapitalizadas, la inflación elevada, las ofertas electorales apuntan a la estabilización monetaria, para frenar la crisis, a reanudar y capitular con  E.E.U.U.
Fue en ese entorno global que el MNR convocó a elecciones en mayo de 1956, meses antes había realizado la reforma electoral vigente casi cien años, la abolición del voto censitario y la sustitución de mayoría simple para la elección de diputados por el sistema de representación proporcional  en circunscripciones departamentales utilizando el mecanismo de la cifra repartidora  como  fórmula de asignación de escaños, creando la Corte Nacional Electoral, con la ley del  9 de febrero de 1956.[9].,  estableciéndose como requisitos: tener mayoría de edad de 21 años corroborado por: certificado de nacimiento, carnet de identidad, libreta de servicio militar, u otros, documentos que permitieron habilitar como elector a esta nueva masa de ciudadanos, pero también, paradójicamente, se constituyeron en obstáculo para ejercer plenamente los derechos ciudadanos, típico de Estados débiles que no lograron, censar, registrar, carnetizar a todos sus pobladores.
  Fue así como se dio en 1956  participación efectiva a los nuevos ciudadanos, que establecía la ley del voto universal: los indios, los negros, los iletrados y las mujeres, que asistieron a las justas electorales para ejercer sus derechos de ciudadanía por primera vez en la historia de Bolivia. A nivel nacional, según estadísticas de la época, El presidente Enrique Hertzog fue elegido apenas por 44.700 votos, en 1951, Víctor Paz Estensoro fue elegido por 54.049 votos bajo el sistema censitario o voto calificado. De los 204.000 inscritos para las elecciones de 1951 se pasa a 1.119.000 electores con derecho a voto. Para 1956  se presentaron 4 candidaturas, la de Hernán SílesZuazo del MNR que ganó las elecciones de una manera abrumadora (786.729 votos, 82%), la de FSB que postuló a Óscar Unzaga de la Vega (130.494 votos, 14%), la del Partido Comunista con Felipe Iñiguez y la de Hugo González de un sector del POR, que consiguieron ambas menos del 2% de los votos. Siles fue elegido Presidente y Nuflo Chávez Ortíz vicepresidente[10].
En términos reales, en elecciones bajo el voto censitario sólo votaban 1.05 % de la población, en 1956, llegaron a votar 25%, de la población potencialmente votante, demostrándose un avance significativo[11].  El 17 de junio de 1956 se evidenció que la única oposición visible  era la Falange Socialista Boliviana la hacia   apoyo se realizaron las elecciones generales donde ganó el MNR y FSB  se proyectó como principal fuerza opositora.
           El voto indígena-campesino en aquellas justas de 1956, como corroboramos en las estadísticas,  fue parcial,  motivado seguramente por aquello de no poder cumplir con los requisitos, pero fue contundente para el régimen nacionalista, el gobierno revolucionario del MNR. ¿Cómo se justificaría esta contundencia?, por dos vías, primero, porque la presencia de los partidos  de oposición  era mínima, eran partidos chicos como el PCB, partido comunista de Bolivia y la FSB, Falange Socialista de Bolivia, el partido más fuerte de oposición de ese momento, pero que a nivel de militancia era muy pequeño. Por el otro lado, el impacto de la promulgación de la reforma agraria el 2 de agosto de 1953 que  eliminaba en los hechos el latifundio y el pongueaje, fue definitivo, sumado al fuerte  trabajo organizativo y proselitista a nivel sindical que emprendió Federico Álvarez Plata en el área Rural,  que le significó a los gobernantes una adhesión significativa de los militantes indígenas-campesinos de las comunidades más alejadas de todo el país, hecho que redundó en elecciones consecutivas, siendo un capital electoral que aun hoy  da vigencia política al MNR.
            Sin embargo, estas justas electorales de 1956, abrieron  heridas profundas en el gobierno nacionalista, pues de aquí adelante, hasta 1965, las divisiones partidarias se manifestaron dramáticamente en las áreas rurales, de tal forma que se iniciaron agudos procesos de faccionalismo que finalmente llegaron a la confrontación violenta, Fernando Calderón a estudiado la división política de los indígenas-campesinos en Ucureña-Cochabamba, donde  Rojas uno de los principales líderes que inicio las organizaciones sindicales en Ucureña y Vacas, terminó enfrentándose a sus aliados del mismo MNR, al interior de las milicias campesinas, lo propio se había producido en Guaycho,  en la provincia Pacajes del departamento de la Paz, donde como efecto de estas contiendas se llegó al enfrentamiento, incluso eliminando físicamente a uno de los líderes principales de esa época, Laureano Machaca, donde se produjo  una “ champa guerra”, entre líderes, los mismos que fueran protagonistas de primera línea en la organización  de los primeros sindicatos indígena-campesinos[12].
 Este tema es  estudiado  con mucho  interés por  intelectuales indígenas, que intentan demostrar que el MNR,  dirigido por gente de clase media, había optado por eliminar a los líderes indígenas  que se oponían a  sus planes, generándose fuertes fricciones en las relaciones de clase,  así sucedió con uno de los hermanos Álvarez Plata que fue eliminado cruelmente por los indígenas, siendo uno de los mestizos que más hizo por organizar sindicatos en el área rural de todo el país, pues ese papel le había asignados su partido.
Estudios de caso en las provincias paceñas nos muestran precisamente estos comportamientos electorales de los nuevos votantes y las practicas electorales de los mismos a lo largo de 50 años, en lo que se vivieron interrupciones democráticas, así como reconquistas democráticas que dieron paso a nuevos procesos electorales con algunos elementos distintos, ya sea por la presencia de otros actores, ya por los cambios tecnológicos utilizados en los nuevos procesos, e incluso por la presencia de veedores internacionales.
LAS ELECCIONES EN CHULUMANI (1942 – 1956)                                                                                 
El sistema actual electoral modificó varios elementos de la participación política que regia antes de 1956.  A comienzos del siglo XX, en pleno gobierno de los liberales las provincias tenían un representante en el congreso, un diputado, que era elegido de forma directa por la población. Las elecciones para representantes nacionales y provinciales se efectuaban separadamente mediante el voto calificado donde solo sufragaban personas  que sabían leer y escribir  y que contaban con una renta fija. Se realizaron en Chulumani varias elecciones  nacionales y municipales desde 1884 hasta nuestros días, en las primeras participaron los partidos conservador, liberal y democrático y luego de la guerra del Chaco, el MNR, FSB, PIR, POR, luego de la revolución de 1952 el abanico partidario  se amplió como bien conocen los lectores. En el cuadro mostramos a los participantes en el sufragio de 1942 con el voto censitario ó voto calificado.

Faltan los partidos que intervinieron, Klein, en el estudio de las luchas políticas en Inquisivi pude verificar la pelea entre el partido liberal y el conservador, de la misma manera en las poblaciones yungueñas los enfrentamientos entre sectores fue en muchos casos violenta.

POBLACION INSCRITA EN LAS ELECCIONES

NACIONALES EN 1942  CHULUMANI

Oficios

Número

%
Industriales
Propietarios
Empleados públicos
Profesionales
Estudiantes
Comerciantes
Agricultores
Obreros
mineros
2
32
14
36
6
210
123
169
24
0.3
5.1
2.3
5.8
1.0
34.0
20.0
27.4
3.9
Total
                   616
100
 FUENTE : ALP, Correspondencia de Sudyungas, citado por María Luisa Soux.

Como podemos evidenciar en el cuadro de estas elecciones estaban excluidos los indígenas – campesinos que habitaban en las comunidades aledañas y en las haciendas. Las elecciones municipales en las provincias siempre tuvieron mayores complicaciones, puesto que no tenían claras sus atribuciones como ser “. . . establecer y suprimir impuestos municipales, crear establecimientos de instrucción primaria y dirigirlos, administrar sus sueldos . . .” . Para estas tareas que son algunas modificaciones se mantuvieron en los posteriores años, que realizaban justas electorales para nombrar a las juntas municipales dirigidas por un presidente  y 6 o 7 concejales estas elecciones en muchas provincias y en los Yungas especialmente enfrentaron violentos sacudones en el periodo conservador, ya que las pugnas con los liberales fueron intensas y lo propio ocurriría con los enfrentamientos de los republicanos a partir de 1915.
El panorama electoral cambió con el advertimiento de la revolución de 1952, el decreto supremo que abolió el voto calificado y aprobó el voto universal amplio de gran manera el universo electoral  de Chulumani  y de toda la provincia, además, definió  la elección de representantes nacionales en un sola lista partidaria, eliminando la votación por separado de los representantes provinciales y es más elimino la representatividad provincial directa en el congreso. En Chulumani por ejemplo en 1956 se triplicó la participación de los electores, si en 1946 eran solo 116, catorce años después llegaron a la suma de 2383 los inscritos en los comicios. Además también cambio la orientación del voto, si anteriormente los votos mayoritarios iban hacia las fuerzas políticas liberales y/o  a las republicanas, ahora por influjo del voto indígena – campesino, era el MNR el que capitalizaba los votos abrumadoramente, tal como muestran los datos de Chulumani enviados ese año  mediante correo oficial de la prefectura.

               

 


 

RESULTADO DE LA VOTACION EN CHULUMANI 1956


Partidos

Nº votos
MNR
FSB
PCB
NULOS Y BLANCOS
1607
420
24
332
                                Total
2383
                          Fuente: Correspondencia de la subprefectura de sud yungas a la
                           Prefectura de La Paz


Los resultados de aquellas elecciones permitieron la relación del MNR a la cabeza de Hernán Siles Suazo, como afirma Mario Rolón Anaya, en la elección de 1956 se puso en vigencia el Estatuto en el que se trata de normar los procedimientos que mejoran la práctica del voto universal que reemplazo al anterior  sistema electoral basado en el voto calificado. Las posteriores elecciones pese a las maquinitas fraudulentas montadas, permitieron la participación mayoritaria de la población hasta nuestros días, con nuevos problemas y nuevos desafíos[13].
Elecciones en la provincia los Andes
El sindicalismo, Los partidos y las Autoridades locales                      
La relación de los sindicatos campesinos con los partidos políticos, ya  se hizo evidente en las movilizaciones anteriores a la reforma agraria, pero se hicieron mucho más efectivas con el triunfo de la revolución y lo mismo sucedió con las autoridades políticas provinciales. El MNR, ocupó todos los cargos políticos inclusive los de secretarios generales de los sindicatos y los comandos del partido ocuparon situaciones de poder.
El 2 de Junio de 1952, Núflo Chávez Ortíz, alto dirigente del MNR, hizo un recorrido por las haciendas de la provincia, exhortando a los hacendados a cumplir los decretos de Mayo de 1945, mientras que el 28 de Agosto en la población de Aygachi, se realizó una concentración de 2000 campesinos en apoyo al gobierno y el 5 de diciembre, se posesionaba la primera directiva de la central Patamanta, que agrupaba a 3000 campesinos, luego la misma central organizó el regimiento campesino ( milicias campesinas) Germán Busch primero de Caballería , que contaba con mil plazas, que se hizo presente en el primer aniversario de la revolución del 9 de Abril del 53[14]
Estas movilizaciones impulsan el decreto de la reforma agraria, a partir de ello crece la presencia de campesinos en el ámbito político, pero se deja advertir las primeras contradicciones en las elecciones de 1956.
El 20 de junio de 1956, el sub – prefecto Angel Rivera Durán, en carta al prefecto Max Mendoza López, informa que inició una campaña especial para crear la plataforma de lucha re-eleccionaria, junto con el jefe de comando y el secretario general de la Federación  de campesinos y otras autoridades, pero eso hace notar que otras personas que se decían militantes del MNR; hacen proselitismo por la oposición. En esta carta indica que el MNR salió triunfador con los siguientes votos:
CUADRO I
ELECCIÓN DE 1956 PROVINCIA LOS ANDES
Partidos políticos
Votos obtenidos
MNR
FSB
POR
PCB
18.578
585
16
_8
Total

18.087
              Fuente: ALP.  ALP CP. Prov. Los Andes 1956, Carta del Sub – prefecto a la prefectura, el 20 de junio
Mostrando la situación pormenorizada en la capital de provincia podemos observar la abrumadora votación de los nuevos electores por la fórmula del MNR.
CUADRO II
ELECCIÓN DE 1956 PROVINCIA LOS ANDES
Provincia y algunos cantones
Cantones
Partidos políticos
Resultados

Pucarani           


MNR
FSB

4.137    votos
       177      votos

Puerto Pérez     


MNR
FSB
          
           180     votos
          2     votos

Laja     

F

MNR

FSB


  3.439     votos
      139     votos

Fuente: ALP CP. Prov. Los Andes 1956, Carta del Sub – prefecto a la prefectura, el 20 de junio
          Estos datos son muestra contundente de que el voto universal, favoreció directamente al MNR, y que los campesinos incuestionablemente fueron aliados. Pero no están ausentes las contradicciones políticas, por Laja, por ejemplo,  un militante del PIR, Víctor Ríos es impugnado por las autoridades por sacar denuncia en contra del corregidor, lo propio ocurre en Batallas, donde los campesinos ejerciendo su poder de decisión, expulsan al corregidor Félix Cutili. El conflicto de las autoridades y Víctor Ríos en Laja, será una constante hasta 1959.
Estos conflictos no sólo se presentan a ese nivel sino también en la relación entre autoridades y sindicatos. El 25 de Septiembre de 1957, el Sub – prefecto Bernardino García, en un informe a la prefectura sobre el II congreso de campesinos de la provincia Los Andes,  menciona que Carlos Mercado se autonombró presidente del presídium, pese a las manifestaciones [15]contrarias y se dio la libertad de reclamar sobre el trato a los visitantes a Pucarani e inculpó de abusos de parte del Sub – prefecto a los campesinos. Por otra parte informa, que Angel Mendoza resultó elegido secretario ejecutivo de la federación provincial de Los Andes pese a que existía contra él, un proceso judicial seguido por los dirigentes de Guarisuyo por incautación de dineros que llegaban a la suma de 150.000.000 Bs. y 80.000.000 Bs.
Lamentablemente, no contamos con información sobre la discusión al interior de los congresos, por tanto no podemos saber sobre el tipo de discrepancias políticas entre los campesinos en esa época. Los principales dirigentes en esa época fueron Angel Mendoza, Pablo Conde, y Lorenzo Sangalli Laruta, los que a lo largo de los años ocuparon distintos cargos, hasta la actualidad, aunque  ya fallecieron algunos años atrás.
Las elecciones de 1956, un análisis comparativo
En ambos casos es bueno señalar algunas características del fenómeno electoral que nos muestre similitudes y diferencias.
Similitudes
Los resultados en ambos casos, nos muestran el triunfo arrollador del MNR, con muy baja votación para los otros participantes.
Diferencias
Es bueno hacer notar que a lo largo de la historia de las provincias, las zonas altiplánicas, tienen mayor concentración de población que las zonas de valle y los yungas.
El nivel de votos a favor de las expresiones de derecha como FSB, tiene mayor apoyo en las tierras bajas .

V.    CONCLUSIONES

Esta  investigación sobre las estrategias de poder en el campo;  de ninguna manera se constituye en el resultado final; sino en algunas observaciones  preliminares sobre la realidad social de la provincia Los Andes, en este marco se deberían hacer las siguientes consideraciones:
a)    No se puede estudiar la historia de los sindicatos campesinos aislándola de su entorno social, de su accionar en las redes del poder local; lo que nos indica que el límite geográfico de la provincia Los Andes, es artificial y el accionar de las fuerzas sociales la excede. Sus relaciones fuera de articulaciones con la ciudad, se articula estrechamente con las provincias Omasuyos, Ingavi y Murillo, relaciones que probablemente expresan la manifestación de un poder regional más amplio.
b)    La ausencia de fuentes es alarmante; su destrucción indiscriminada por diferentes medios dificultan el estudio; sin embargo, el esfuerzo es válido, pues el recrear su proceso histórico nos podrá hacer comprender la direccionalidad de las fuerzas sociales en el presente.
c)    En el trabajo que les presentamos, uno de los temas centrales es el del fenómeno de intermediación,  principalmente política. El accionar de personas no campesinas en las redes de poder local; señalando a la intermediación en el periodo pre y post 52; y la Contemporánea, intermediación desde la década del 60 con las instituciones. Este estudio es un acercamiento inicial al fenómeno; no ha sido tratado con mucho  rigor por la ausencia de fuentes; pero la hipótesis que sustenta esta reflexión es que “Las redes o circuitos de intermediación política, han servido en el campo, para la explotación abierta o solapada del campesinado. Es cierto que en muchos casos contribuyeron a su avance, pero también las más de las veces  fueron un freno, su límite, la distorsión de su lucha”.
d)    El cuerpo de información con el que contamos nos permitirá pasar a otra fase de la investigación, la búsqueda de información “no oficial”, rescatar la historia oral, que más que una simple técnica, permite que la historia sea recreada por los mismos actores; con su visión de los hechos sociales; con su evaluación desde abajo; esta es la fuerza real de la historia. A ella por eso la temen los defensores del sistema, los  “ imagineros” de izquierda que recitan paradigmas ajenos, y los nacionalistas demagogos que con el ardid de la “ Alianza de clases”, pretender limar asperezas irreconciliables.



FUENTES 
ALP. Expedientes de la prefectura
ALP. Correspondencia de la prefectura
BIBLIOGRAFIA
Albo y otros, participación indigena en la politica,
ALBO, Xavier, 1976. Bodas de Plata o Réquiem por una reforma                                                                     Agraria, cuaderno de investigación 17  CIPCA,LP P. 91.
Antezana e, Luís. La historia secreta del movimiento nacionalista revolucionario, ed. juventud, la paz 1986
ANTEZANA, Luís, 1970.Las Organizaciones Sindicales Campesinas,                                                                     SNRA  LP P. 20
Arze Aguirre, René. Guerra y conflictos sociales: El caso rural boliviano durante la campaña del Chaco, CERES, La Paz, 1987.
BARCELLI, Agustín,1959. Medio siglo de luchas Revolucionarias, en Bolivia, Edit., del Estado, dependiente de la Dirección  de Informaciones de la Presidencia                                                                     de la República, LP P. 340
------------------------------Bolivia: el desarrollo de la Conciencia Nacional, La Paz , P 181.                                         
Buschges, Christian, Bustos, Guillermo, Kaltmeier. etnicidad y poder en los paises andinos
Calderón. la champaguerra, el caso de ucereña, la fuerza del campesinado
Choque  canqui  roberto. historia de una lucha desigual, unih-pakaxa, la paz 2005
DANDLER Jorge,“El congreso Nacional Indígena 1945  y la Rebelión campesina de Ayopaya(1947)en: SindicalismoCampesinoenBolivia,Instituto interameric-ano,serie antropología social.Bolivia la fuerza Histórica del Campesinado, CERES - México  133 – 239.
Dirección nacional de informaciones. 10 años de revoluición, la paz 1968.
Faum, nicolas. el año 1965 en la revolución boliviana, ed. galaxia, la paz 1980. 
FERNANDEZ, Ramiro, 1989.“El estado liberal en el movimiento indigenal                                                                     Del sigloXX, el caso de la provincia Los Andes 1900 – 1950” INEDITO La Paz. 1989.
FOUCAULT, Michel, 1985. Historia de la sexualidad “la voluntad de saber                                                                     Edit. Siglo XXI Ed. 12 P. 194.
Irurozqui, martha. la armonía de las desigualdades,
Lijphart, arend. democracia en las sociedades plurales, ed. latinoamericana, buenos aires, 1989.
PAZ, Ballivián Danilo, 1983.Estructuras agrarias en Bolivia  Edit. Popular                                                                     LP P. 163.

POULANTZAS, Nicos, 1971. Poder político y clases sociales en el Estado                                                                     capitalista edit. Siglo XXI, P. 470.

RIVERA,Silvia,1986.Oprimidos pero no Vencidos luchas del campesinado agrario y Quechua de Bolivia 1990 – 1980 Ginebra UNRISD, instituto de                                                                       investigaciones unidas para el desarrollo)LP 223.
ROMERO,Hugo.Los sindicatos campesinos de Bolivia ; estudios. De los orígenes y desarrollo de una forma de asociación campesina y una sociedad                                                                      campesina en una sociedad combinada( Mimeografiado) LP P. 192.
ZAVALETA Mercado, René. Bolivia :el desarrollo de la conciencia nacional, la paz 1967
ZAVALETA Mercado, René. Clases sociales y conocimiento  Edit. Los1988 – 1967                                           amigos del libro LP P 261.
Mayorga, René Antonio. La democracia  o el desafío de la modernización política, en Bolivia en el siglo XX: La Formación de la Bolivia Contemporánea, Harbar Club de Bolivia, La Paz 1999. Pp.329-358.
                      




[1] Ponencia preparada para el encuentro en  Ecuador 2012, el autor no pudo asistir.
[2] Salvador Romero Ballivian, Carlos Cordero Carafa, Máximo Quisbert, Martha Irurozqui, otros.
[3] Alberto Crespo Rodas. La guerra de Vicuñas y Vascongados
[4] Aranzaes, Dankerley
[5]  Estudios sobre elecciones
[6] Martha Irurozqui. La armonía de las desigualdades.
[7] Rossana Barragan. Espacio urbano y dinámicas étnica. La Paz en el siglo XIX, Histbol, La Paz, 1990
[8] René Zavaleta Mercado. Desarrollo de conciencia Nacional,  
[9] Mayorga  p. 341
[10] www.Bolivianet.
[11] Bolivia, 10 años de revolución. P.75,76.
[12] Pedro Portugal, Pedro Callisaya, Tatiana Tacachira, otros
[13] Rolón Anaya
[14]  Hugo Romero, Op. cit., p.
[15]   ALP CP. Prov. Los Andes 1956, Carta del Sub – prefecto a la prefectura, el 20 de junio.
     ALP CP.  Prov. Los Andes 1956, Carta del corregidor de Laja al prefecto,  ahí el prefecto comunica al sub  
      – prefecto provincial, la decisión de los pobladores de Batallas de exhonerar a Félix Cutili.
     ALP CP Prov. Los Andes 1957, informe al Sub – prefecto al prefecto, sobre el II Congreso Campesino de
     la Provincia Los Andes.    

viernes, 6 de diciembre de 2013

GRACIAS NELSON MANDELA POR ENSEÑARNOS QUE CON CONVICCIÓN Y CONSECUENCIA ES POSIBLE CONSTRUIR UN MUNDO MEJOR

Al saber hoy de tu muerte, mi mente volvió a esas lecturas que  hiciera, de los movimientos de liberación en el mundo, esos años nefastos del Apartheid en tu Sudáfrica, y recordé, tu ejemplo y tu firmeza contra el colonialismo imperialista, hoy debemos de reconocer que gracias a tu esfuerzo y los grandes movimientos sociales de tu tiempo, hoy vivimos en un mundo mejor, aunque no se logra derrotar del todo la pobreza y hasta la miseria, vivimos en un mundo mejor y con tu ejemplo Nelson Mandela hay un mundo posible sin discriminación e igualdad de derechos y oportunidades.

viernes, 29 de noviembre de 2013

I ENCUENTRO DE HISTORIA INMEDIATA


Publicación de la acción artístico-cultural permanente RESQUICIOS
del municipio de Cochabamba (ver publicación oficial en la red en PDF)
#15
Memoria
distribución gratuita
Año 2 - Enero de 2013
Licencia de derechos patrimoniales de autor liberada. Queda permitida
la reproducción total o parcial de la presente edición, siempre y cuando
sean respetadas las fuentes y los derechos morales de los autores.
RESQUICIOS
Alcalde Municipal de Cochabamba
Edwin Castellanos Mendoza
Oficial Superior de Cultura
Uvaldo Romero Mamani
Consejo Editorial
Uvaldo Romero Mamani
Luz María Ordóñez Villagómez
Marco Antonio Marín García
Nayra Reque Baldivieso
Diseño y diagramación
Osvaldo Figueroa Torrez
Edición
Nayra Reque Baldivieso
Colaboradores
Juan Guillermo Estay Sepúlveda
Matthew Rothwell
Ramiro Fernández Quisbert
Luis A. Vera Delgadillo
Patricia Montaño Durán
Jua H. Jauregui
Ivan R. Laura Apaza
Isis Miranda Machaca
Diógenes J.Molina Castro
Matthew Rothwell
Luis Oporto Ordóñez
Portada
Imágen del Congreso de Historia Inmediata
Publicación, Enero de 2013
>> Contenido
Qué es la Historia Inmediata
Metodología para el análisis de la Historia Inmediata
Desafíos de la enseñanza
La Historia Inmediata como uno de los nuevos
paradigmas para escribir Historia
La Historia Inmediata,
una nueva mirada metodológica
Historia Inmediata y el trabajo científico tradicional
Congreso internacional de Historia Inmediata:
algunas impresiones respecto al Primer Congreso
(Cochabamba, Bolivia)
Cuestiones de la Historia Inmediata, debates
del presente
Historia, iconografìa y desarrollo humano:
“la roca abuela”, balance de diez años de un secuestro
La Revolución China y Latinoamérica: el impacto de redes comunistas globales en
movimientos sociales y grupos guerrilleros latinoamericanos
Declaración de Cochabamba sobre Historia Inmediata


DESAFÍOS DE LA ENSEÑANZA  DE LA HISTORIA INMEDIATA
Ramiro Fernández Quisbert 
                                                                                             HistoriadorUniversidad Mayor de San Andrés
                                                                                             Investigador adjunto del (CEPAAA)

En Bolivia, y quizá en toda Latinoamérica, la presencia de la visión occidental de la historia, ha calado
profundo, tanto que parece haberse naturalizado. Tal es así, que no pasa de moda ni su forma narrativa de la historia, ni la metodología historiográfica; en el caso de la historia latinoamericana decimonónica, la
historia heroica y fundadora ha quedado impregnada en la piel.
Los historiadores han cambiado de traje teórico, se visten hoy inclusive con atuendos posmodernistas y, sin embargo, para el ciudadano de a pie y con más fuerza para los docentes de nivel primario y secundario, la
historia, esencialmente decimonónica, cronologista, presidencialista, memorista, es sublime; es el sumun de la enseñanza de la historia hablar de los grandes hechos y de los grandes hombres –héroes carlylianos– y los
hechos trascendentales, encarnados en los titanes de la independencia y su magnánima acción para la construcción de la nación, de la república.
Con menos fuerza se puede observar la historia colonial, los sectores indígenas la recuerdan para llorar el oprobio, los blancos y mestizos, para solazarse hablando del abolengo, y la madre patria, esta historia de
salón con función culturalista con aromas de museo, aún tiene a sus cultores más conspicuos en las academias de Historia que soportan algunos gobiernos, como el nuestro, como reliquias del pasado junto a sus grandes sabios, que con sus largas barbas o pulcras levitas pasean por el pasado como verdaderas autoridades en el conocimiento del tiempo y del espacio. Esa erudición a prueba de fuego, que sólo se ve en acción en tertulias y eventos culturales cerrados en pequeñas cofradías de auto-convencimiento, bajo discursos de predestinación y sabiduría.
Estos son los términos en los que se expresa la historia en las aulas, en la misma cátedra universitaria que se precia de captar los últimos adelantos de la ciencia; pero, como se observa, se halla en una crisis de identidad enconchada en sí misma, sin darse la oportunidad de vivir momentos más propicios.¿Cuál
es el cuello de botella de la enseñanza de la historia y de la Historia misma como ciencia?
Este es un gran problema, un primer aspecto es que la historia oficial se ha naturalizado; para ella es normal que la historia como conocimiento no cumpla ninguna función social, que sólo sirva para acompañar las nostalgias del pasado, que los historiadores hayan llegado a la madurez con mucho que narrar y erudición a toda prueba para dar grandes lecciones del pasado a las generaciones venideras. Este es el rasgo perverso
que tiene nuestra historia oficial, naturalizada por la educación y las subsecuentes reformas educativas. Pese a los cambios que se presentan en la política boliviana, de hecho lo que más tarda en cambiar son los procesos mentales; por ello, hoy la historia decimonónica goza de buena salud y es alimentada por
nuevas generaciones de historiadores formados en esa vieja escuela, aunque obviamente algunos cambios generaron los cófrades de la historia en el país, en los círculos que se defienden ante la necesidad de las nuevas generaciones de avanzar en la construcción de nuevas visiones de la historia de la sociedad
boliviana y, por qué no, latinoamericana.Frente a tal panorama sombrío, hace algún
tiempo en los corrillos universitarios, en las páginas web y hoy, en las redes sociales, se comenzó a hablar de algunas posibles soluciones y acciones para abordar los problemas de la producción historiográfica en el presente.
Así, del debate constante se viene construyendo el nuevo paradigma de Historia Inmediata, de historia del presente, que exige la participación del historiador en las acciones, a través de su presencia viva, implicándole problemas existenciales por no hallarse aún preparado teórica y metodológicamente
para enfrentar sus desafíos, para enfrentar viejos problemas como la objetividad y la subjetividad de sus visiones, el uso de fuentes y métodos desarrollados incluso desde Heródoto hasta Fontana, Arostegui y
Carlos Barros, que han ido dando distinta tónica al debate de esta Historia Inmediata,
que implica realizar investigación histórica en el presente.
Desafío uno:
El shock del futuro “toofleriano” es hoy el pleno presente frente al cual debemos generar una gran apertura mental al debate teórico y cuestionar todo lo hecho hasta ahora con respecto a las fuentes históricas,
los métodos de investigación, el análisis de los resultados y el tratamiento especializado de la interpretación histórica. Nos acercamos a esa visión de interdisciplinariedad cada vez más próxima. En otros términos, debemos darles amplia posibilidad a la Teoría de la Historia, las Ciencias Sociales y las mil y un maneras de abordar la investigación histórica de manera transversal, asumiendo que el ser humano es un investigador nato, que desata procesos a través de su curiosidad y su capacidad de sistematizar los resultados,
potencializado hoy por el desarrollo de la tecnología. Aquí comienza otro desafío educativo.
Desafío dos:
No se equivocó de camino McLuhan, la aldea global a través de las multimedios es hoy una realidad. El docente de tiza y regla aleccionadora ha sido devorado por el tiempo y la tecnología.
Los historiadores debemos comprender que el pasado, el presente y el futuro han acortado sus dimensiones, sus límites son casi imperceptibles; la dialéctica de lo diacrónico y lo sincrónico es muy dinámica, así como hoy la Física Cuántica lucha por comprender la esencia de los cambios cualitativos y cuantitativos de la materia.
Los historiadores debemos, a través de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs), acercarnos a la dialéctica de los procesos sociales, dinamizar la comprensión de los tiempos cortos, medios y largos, “braudelianos”, para hilar fino en el análisis de las dinámicas sociales en el tiempo y el espacio.
Los niños y jóvenes de este tiempo miran la vida de otra manera: símbolo e imagen, están almacenados en su chip cerebral simultáneamente.
Para no quedarnos paralizados viendo correr la historia desde los balcones académicos, debemos abrazarnos al paradigma de nuestro tiempo, la Historia Inmediata, construida desde los multimedios, con el debido equilibrio con las fuentes y maneras tradicionales de hacer historia.
Desafío tres:
Frente a este nuevo reto educativo debemos asumir que se tiene que innovar la enseñanza de la Historia, darle mayor importancia a la investigación social, a la producción de material didáctico, para que el recrear de la historia sea útil para la vida del presente, como diría Prats, no con fines patrióticos o de conmemoración a los caídos, sino como una práctica crítica de analizar los procesos sociales, que nos permita seguir adelante construyendo con más certezas que incertidumbres.
Así la historia se constituiría en una herramienta vital para la construcción de un proyecto social aquí, en Bolivia, en Latinoamérica y en el mundo.